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WASHINGTON (EU) — Con la advertencia de una "crisis en la confianza del público", varios miembros de una influyente comisión del Senado que investigó abusos de la CIA en 1975 pidieron el lunes al Congreso y al presidente Barack Obama que formen un panel que investigue las acciones indebidas de los servicios de seguridad del país.

F.A.O. Schwarz Jr., exasesor jurídico de la Comisión Church que llevó a la creación de las comisiones de supervisión de las agencias de seguridad que funcionan hoy en el Senado y la Cámara de Representantes, se unió a más de una docena de exasistentes legislativos para enviar una carta el lunes al Congreso, a Obama y al público estadounidense.

Schwarz exhortó al Congreso a nombrar una comisión especial que estudie las operaciones secretas de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional y sus consecuencias sobre las libertades civiles. También puso en entredicho la efectividad de recientes revisiones de inteligencia del gobierno de Obama y el Senado.

"La necesidad de otra investigación legislativa exhaustiva, independiente y pública de las prácticas en materia de inteligencia que afectan los derechos de los ciudadanos es evidente", dijo Schwarz, quien agregó: "Las declaraciones engañosas de funcionarios de la agencia al Congreso, los tribunales y el público han socavado la confianza de la ciudadanía en los órganos de inteligencia y la capacidad del gobierno para ejercer una supervisión significativa".

La carta llega casi una semana después que salió a la luz pública un fuerte roce entre la presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado y funcionarios de la CIA sobre acusaciones mutuas de conducta ilegal. La senadora Dianne Feinstein, demócrata por California, acusó a la CIA de intimidación y de infringir su autoridad constitucional después que el director de la agencia y un abogado presentaron una denuncia penal ante del Departamento de Justicia sobre el manejo indebido de documentos secretos por parte de asistentes del Senado.

Schwarz y sus antiguos colegas dijeron que la situación es similar a la atmósfera de crisis de principios de los años 1970, cuando las alegaciones de espionaje dentro de Estados Unidos por parte de la CIA y los intentos de asesinatos en otros países llevaron al senador Frank Church a iniciar una investigación legislativa especial. El Congreso respondió al crítico reporte de Church con una mayor supervisión de los órganos de inteligencia.

"Lamento decir que esto es negativo para todos los interesados", dijo Michael Hayden, exdirector de la CIA, quien tuvo que enfrentar las consecuencias del uso de la técnica de interrogación de ahogamiento simulado a sospechosos de terrorismo y la posterior destrucción de las cintas de video de la CIA sobre esos casos.

La disputa de Feinstein comenzó por roces entre investigadores del Senado y la CIA sobre el informe de un comité acerca de los interrogatorios. El informe, que todavía no se ha dado a conocer públicamente, concluye que el uso de técnicas duras de interrogatorio por parte de la CIA fue tortura y no generó información útil. Por su parte, la CIA alega que los métodos generaron información importante.

Los asistentes del Senado que revisan archivos informáticos secretos bajo supervisión de la CIA han acusado a la agencia de monitorear sus actividades y de retirar cientos de documentos internos sin explicación. Funcionarios de la CIA culpan a los asistentes por leer la información sin autorización y manejar indebidamente los archivos secretos.

Un historiador afirma que la situación se debe a que el propio Congreso no enfrentó al gobierno del presidente George W. Bush y a la CIA después de los atentados del 11 de septiembre sobre cómo libraban la "guerra contra el terrorismo".

"No hay duda de que el Congreso estaba dispuesto a permitir a los servicios de seguridad que hiciera lo que mejor les pareciera sin hacer preguntas difíciles", dijo David M. Barrett, historiador de la Universidad Villanova.

"La preocupación en la CIA es que puedan conocerse fuentes y operaciones", dijo Charles Faddis, quien dirigió el Centro de Contraterrorismo de la CIA entre 2006 y 2008 y ahora es presidente de Orion Strategic Services, una firma de asesoría de seguridad nacional.

Para muchos dentro de la CIA, la mayor presión de los últimos meses parece ser un intento deliberado de culpar a la agencia por implementar las decisiones del gobierno de Bush.

"Todo lo que tiene que ver con los interrogatorios y los centros secretos de interrogación es de un antagonismo inherente", dijo Hayden.

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