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Nueva York, EU.- Centenares de personas, bomberos y policías paralizaron hoy el vecindario de El Barrio latino de Harlem donde una explosión rompió el silencio de la mañana, a lo que siguió el desplome de dos edificios, causando el terror de la comunidad.

"Sonó como un trueno", "Creí que era una bomba", "Pensé que era el tren", fueron algunas de las reacciones de los residentes de esta comunidad, en su mayoría puertorriqueños y mexicanos, que estaban entre el tumulto de gente, algunos de ellos desalojados de sus hogares tras el accidente, que hasta el momento ha causado dos muertes, 22 heridos y doce desaparecidos.

"Estaba durmiendo, porque trabajo de noche, cuando me desperté con la explosión y escuché el grito de mi esposa. Cuando miro por la ventana vi el edificio caer y todo se llenó de humo. Entonces tomé mis cosas y salí a calle, donde ya estaba mi esposa. Tenemos un gran susto", dijo a Efe el mexicano Encarnación Mendoza.

"Todos salieron gritando y corriendo de mi edificio. También una chica con la cara cortada por los vidrios, que fue llevada por la policía" para atención médica, afirmó el inmigrante, que vive en el edificio contiguo a los que se desplomaron y que al igual que centenares de personas tuvieron que dejar sus hogares y desconocían cuándo podrían retornar.

La confluencia de la calle 116 y con la Avenida Lexington, a pasos de Park Avenue, donde ocurrió la explosión, estaba repleta de afectados y otros residentes de El Barrio, así como de muchos curiosos, algunos de los cuales vinieron de otros condados, que se arremolinaron detrás de las vallas de seguridad, que impedían el paso, para observar el trabajo de decenas de policías y bomberos y comentar sobre lo ocurrido.

Desde allí podía verse el humo sobre los edificios cercanos, que varias horas después del desplome todavía seguía saliendo de entre las ruinas de las estructuras, que albergaban apartamentos, una iglesia y una tienda de pianos.

Entre el tumulto un grupo de vecinos desalojados aguardaban, algunos con sus mascotas, para saber qué pasaría con ellos porque no se les había dado ninguna directriz.

"Había un olor a gas en la calle cuando salí en busca de mi coche. Me fui y me llamaron para contarme de lo ocurrido", dijo a Efe Norma Morales que no podía contener las lágrimas. "Esotoy muy nerviosa", agregó la mujer, que aguarda junto a su sobrina, su mascota y otros vecinos.

A su alrededor la gente caminaba de un lado a otro, algunos intentando llegar a sus hogares ya que la policía prohibía el paso desde la calle 116 y Lexington hacia la zona donde se desplomaron los edificios.

"¿Cómo voy a llegar a mi casa? "Tengo que recoger a mis hijos en la escuela, ¿cómo llegó hasta allí?", preguntaban algunos a los periodistas que abarrotaron la zona.

Uno de los afectados con la explosión fue el dominicano Miguel Vizcaíno, quien conduce un vehículo que transporta pacientes a sus citas médicas, y que esperaba por el cambio de luz justo frente a os edificios cuando ocurrió la explosión.

"Los escombros caían sobre el vehículo", en el que viajaba una paciente, recordó el chófer, que tuvo que recibir atención medica en una unidad móvil que fue estacionada en la calle 116, adonde fueron llevados otros afectados.

"Estoy sordo con la explosión, no escucho bien", afirmó Vizcaíno, quien destacó que la paciente no sufrió daños y fue trasladada al hospital por una ambulancia.

Un cercano restaurante mexicano sirvió a muchos una bebida caliente por el frío invernal, sobre todos a policías y bomberos que justo cerraron el paso en la esquina del establecimiento.

"Estaba en el sótano del restaurante cuando sentí una explosión y todo comenzó a temblar. Se cayó el gabinete con las bolsas de papas. Pensamos que se había descarrilado el tren y cuando vi el humo creí que se había caído" desde las vías elevadas hacia la calle, explicó a Efe Fernando Matas, propietario del restaurante El Águila, donde periodistas, policías, bomberos y vecinos entraban y salían constantemente.

"Salimos a la calle y la gente estaba muy asustada Algunos creían que era un atentado terrorista", agregó el comerciante. mientras su empleada Julissa Rivera recordó cómo un ventanal se estremeció con la explosión.

De acuerdo con Rivera, también mexicana, tras escuchar una explosión "todo tembló, todo se movió. El cristal, que pensé se iba a romper, los vasos para café (colocados frente al ventanal). Pensé que gente de la calle había tirado algo contra el cristal. Lego salí y vi que estaba todo lleno de humo y creí que se trataba del tren".

La explosión fue tan fuerte que residentes en la calle 110 la sintieron en sus hogares.

Las autoridades apuestan por la hipótesis de una explosión de gas, mientras que los servicios de rescate continúan la búsqueda entre los escombros.

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