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CIUDAD DE MÉXICO -- Unos cuantos minutos bastaron para que Francisco Jémez se enamorara de ese proyecto que en México suele estar relacionado con la calamidad, al menos durante los más recientes años.

Charlar con Eduardo de la Torre, director deportivo del Cruz Azul, para conocer a profundidad la historia y pretensiones del club sedujo al español, quien cruzó el Atlántico impulsado por el anhelo de estar al frente de un plantel con genuinas aspiraciones de ser campeón.
En entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL el europeo comparte lo que significa para él dirigir a La Máquina Cementera, aclara que sí aspira a lo máximo en el futbol mexicano y hasta adelanta cómo jugará su equipo, el cual debutará oficialmente el sábado 7 de enero, cuando reciba al Necaxa en el estadio Azul.

—¿Cómo se siente después de sus primeros días en México?

—Mejor de lo que me imaginaba. Cuando sales de tu país y vienes a un sitio que no conocías, siempre existe ese temor de saber cómo será. Mi cuerpo técnico y yo comentamos que no notamos que estemos fuera de España; todo es muy parecido: el clima, la gente, en cierta forma parte de la comida. Algunos problemas para dormir, pero nada para molestarse, por el contrario...

—¿Qué le sedujo del Cruz Azul?

—Buscaba algo que me mantuviera competitivo. Es verdad que hay que respetar cada Liga, pero quería una competitiva, y un equipo que me pudiera obligar a dar lo mejor de mí mismo y Cruz Azul tiene todos esos requisitos. Estamos en una situación con un pasado bastante complicado, el cual todos trabajamos para cambiar, así es que dieron todos los condicionantes que necesitaba para poder salir de mi país.

—¿Su máximo reto?

—Sí. Es una de las cosas que me llamaron más la atención: saber que posiblemente era uno de los retos más importantes, hasta ahora, de mi vida deportiva y se abría una gran oportunidad para mí. He venido, aún sabiendo el pasado del Cruz Azul, no pensando que es una situación comprometida; al revés, que es preciosa, para aprovecharla, una oportunidad para todo, pero —sobre todo— para mí... Y con esa idea he venido a México.

—Es la oportunidad de hacer historia en el club...

—De alguna forma, sin hacer algo, ya soy un poco historia de este club, porque soy el primer español que lo va a dirigir. Esperemos que esa historia se escriba con más letras y objetivos. Pensar ahora en algo tan lejano, como lo que va a ocurrir en mayo, es un error. Perderíamos nuestra atención sobre lo importante, que es el trabajo diario, también sobre colocar al equipo en la mejor forma posible para empezar a competir. Quiero que vayamos muy despacio, que nadie se salte algún escalón, que todo el mundo entienda que —si vamos a conseguir algo en mayo o junio— va a ser por lo que vayamos logrando semana a semana y, posiblemente, este cambio de mentalidad nos venga bien. Seguramente, esto no se ha hecho en otros años y se ha partido con mucha gente poniéndote favorito al título, y yo no quiero que nos cuelguen esa etiqueta. No sé si nos la merecemos, pero no la quiero, porque creo que hay otros equipos que tienen mucho más potencial económico y esos son realmente los que tienen que llevar la etiqueta de favoritos. Nosotros somos un buen equipo que quiere hacer bien las cosas, pero —de entrada— no queremos tener ni favoritismos ni presiones.

—Pero es innegable la presión que hay alrededor del equipo...

—Es verdad que cuando eres jugador o director técnico de Cruz Azul, hay presión... Y lo que no quiero es que se malinterprete más mi mensaje. Para eso ya hay algunos periodistas que se encargan de hacerlo, pero intento dejarlo claro: no es que no seamos ambiciosos; lo somos como el resto, o más. Lo único que hacemos es que no prometemos algo que no podamos cumplir. Es la única diferencia: prometer algo que sabes que no puedes cumplir o que hay posibilidades de que no cumplas, es ser populista, y eso no lo voy a hacer. Eso lo dejo para los políticos. Sólo voy a prometerle a un aficionado al Cruz Azul lo que puedo. Que vamos a ir por lo máximo, que no tengan alguna duda. Lo que pasa es que somos más cautos. Hoy en día, ni siendo entrenador del (Real) Madrid puedes prometerle un título. Me da igual que me malinterpreten, sé muy bien lo que he dicho, lo que quiero decir. El aficionado de Cruz Azul, que es inteligente, sabe lo que he querido decir.

—¿El Cruz Azul jugará igual, a ganar en cualquier cancha?

—Así va a jugar, así vamos a intentar preparar los partidos. Es verdad que la competición nos dirá hasta dónde podemos llegar, pero lo que sí quiero es que Cruz Azul —cada vez que pise un campo— tenga la sensación y entienda que puede ganarle al equipo que tenga enfrente. No quiero ver a un Cruz Azul que se vaya de un estadio sin no haber tenido la posibilidad de ganarle al contrario. No es ni mejor ni peor visión que pueda tener cualquier otro entrenador, pero es la que tengo yo y por la que me han contratado. Vamos a instituirla aquí en Cruz Azul. Quiero que mis jugadores se sientan importantes, humildes, que tenemos muchas cosas por luchar.

—Un equipo sin tapujos...

—No tengan alguna duda. Prefiero perder yendo a ganar, que empatar saliendo a no perder.

—¿Cómo le gustaría que se viera su paso por el Cruz Azul?

—Como alguien que metió una idea en el equipo: que jugara para merecerse lo que consiga en el campo. Soy muy de merecimientos, porque toda la vida he trabajado muchísimo para merecerme lo que he conseguido y entiendo que un equipo que está en el campo tiene que merecerse lo que consiga. No quiero un solo punto que no nos hayamos merecido. Esto, al final, es una cuestión de merecimientos. Al final, está arriba el que lo merece, y abajo también. Soy una persona que vino a trabajar con muchísima ilusión, ganas. Ojalá que pueda conseguir cosas importantes para el club, pero si se da el caso de que no, por lo menos que se me reconozca el profesionalismo y el trabajo. No todos los entrenadores ni jugadores pueden conseguir títulos: depende de los equipos en los que estén, las temporadas que hagan, pero sí pueden dejar buena muestra de su trabajo y profesionalismo, lo cual —muchas veces— se nos olvida. Parece que lo importante sólo son los títulos y sólo se te recuerda por eso, pero hay muchas otras personas que no tienen acceso a esos títulos y también se les tiene que recordar porque han hecho una labor muy seria.

—Pero, que quede claro que sí anhela el título de Liga...

—Aquí nadie ha dicho, de mi boca no ha salido, que no vamos a luchar por lo máximo, pero yendo pasito a pasito, tranquilos. Un poquito de sensatez no va a venir mal.

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