Celeste Valenzuela Fernández nació en Nogales, Sonora, y desde muy chica se interesó en el deporte demostrando gran habilidad en las artes marciales de combate y destacando en el taekwondo a los 10 años

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Sostiene con fuerza su teléfono móvil mientras graba la participación de su hijo en una competencia, la emoción la hace gritar y sus piernas reaccionan involuntariamente, mientras su mente la lleva a recordar sus numerosas peleas sobre la duela.

Celeste Valenzuela Fernández nació en Nogales, Sonora, y desde muy chica se interesó en el deporte demostrando gran habilidad en las artes marciales de combate y destacando en el taekwondo a los 10 años.
“Fueron muchos años de práctica y de competencias que me dieron una visión de la disciplina y el esfuerzo que se tiene que aplicar en todo lo hagas en la vida; algo que trato de transmitir siempre a mis 4 hijos”, aseguró en entrevista para La Voz, la combativa mujer de 36 años.

Con las limitantes de los gimnasios del otro lado de la frontera y una técnica muy distinta, Celeste asimiló desde sus primeras peleas que el taekwondo es 80 por ciento piernas y 20 porciento manos, apoyando los embates con inteligencia y rapidez.

“Esta actividad tiene reglas olímpicas y por tanto tienes que ajustarte a los marcajes que hacen los jueces, por ello es importante ponerte a prueba con diferentes rivales en el mayor número de certámenes”.
Por su talento llegó a ser integrante de la selección de taekwondo del estado de Sonora y acumuló más de 15 trofeos y reconocimientos, ocupando sólo en dos ocasiones el pedestal del segundo lugar. Un cinturón negro avaló casi una década de esfuerzo.

“Competir me encantaba y recuerdo esa época como una de las más felices de mi vida. Era tanto nuestro afán de combatir, que junto a un numeroso grupo de compañeros llegué a cruzar ilegalmente cargando solamente una pequeña mochila, para disputar varios torneos en la vecina Nogales, Arizona”, recordó.

Al igual que todos los seleccionados Celeste soñaba con alcanzar una medalla olímpica, algo que se frustró cuando el maestro que los entrenaba en la frontera aceptó un trabajo en otra plaza. Con el tiempo el grupo de desbarató persiguiendo diferentes intereses.

Sigue el combate

Junto a su pareja decidió emigrar hace algunos años a la ciudad de Phoenix para tratar de darle a sus hijos mayores oportunidades, pero la lucha no fue igualitaria y desde hace varios meses enfrenta la vida como una madre soltera.

“Actualmente soy instructora de kickboxing, zumba y doy ejercicios de cardio a varias mujeres que quieren salir de la rutina y la falta de ejercicio. En lo personal yo no puedo dejar de hacerlo porque siento que me muero”, comenta.

Abdiel, Brenda, Gael y Luis, heredaron de su madre su espíritu combativo, pero son los más pequeños los que actualmente buscan igualarla en el taekwondo, practicando después de la escuela y escuchando sus consejos en casa.

“Tal vez los confunda porque yo le llamo de diferente manera a las patadas, además de que mi entrenamiento era mas fuerte y combativo, pero siempre me tendrán a su lado para sugerirles”, expone la sonorense.

Tanto Gael de 9 años, como Luis de 7, se distinguen por su record invicto en las competencias infantiles y por ello, Celeste no duda en hacer la lucha para conseguir los medios económicos que faciliten mayores experiencias.

“Gael llegó recomendado desde México y cuando calificó para ir a Las Vegas, hice lavado de carros y vendí lo que pude para que él pudiera ir. Le gusta tanto como a mi, que castigarlo es decirle que no va a asistir a las prácticas. Tiene la disciplina necesaria y pelea con niños de mayor cinturón” afirma la deportista.

Sin presionarlos y ya en la tranquilidad del hogar, Celeste les transmite el sueño de una medalla olímpica dejando el relevo de sus propios logros, algo que pudiera ser posible en el futuro si se consigue el apoyo económico para las competencias de sus retoños.

“Vamos paso a paso, pero es importante seguir soñando”, finaliza una aguerrida Celeste.

Combates en puerta

Los pequeños taekwandoines son integrantes del Master Camacho Institute (4130 N. 75th Ave., en Phoenix) y el próximo sábado 30 de enero participarán en un torneo amistoso que reúne a varias de las mejores escuelas de taekwondo del Valle y que se realizará en las instalaciones de la Premier High School.

Pero la verdadera prueba de fuego se tendrá el 27 de febrero en el torneo estatal de Arizona, que calificará a los mejores peleadores al nacional en Miami, Florida. Mayores informes de las competencias se pueden obtener al marcar el teléfono (623) 308-4775.

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