Desde que decidió ser un entrenador ha tratado de que sus boxeadores sean verdaderos guerreros de la vida

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Mientras sus manos expertas detienen el flujo de sangre que sale de una cortada causada por un golpe, Andy Soto no sólo busca que su boxeador esté listo para volver a la acción, también trata que la experiencia le deje una enseñanza de vida.

Nacido hace 40 años en Phoenix e integrante de una familia originaria de Sinaloa, México, Andrés Soto en un contratista independiente en el área de la electricidad, que en su tiempo libre ha acumulado contactos y conocimiento sobre el pugilismo.

"Siempre me gustó hacer deportes y practiqué desde el beisbol, el basquetbol, el karate y el box, entre otros. Pero se puede decir que la muerte de un conocido de mi hermano, dueño de un local donde se practicaba el boxeo, me empujó a subirme al cuadrilátero", recordó Soto en entrevista para LA VOZ.

Hace 15 años ese golpe del destino lo metió de lleno en el mundo del pugilismo, al recibir la propuesta que asumió como le enseñaron; con dedicación, respeto y entrega por los demás.

Otra muerte le dio más vida

Su esfuerzo permitió que en poco tiempo sus peleadores amateur fueran reconocidos como campeones locales, estatales, regionales y a la fecha lleva acumulado un total de 19 nacionales, cuatro de ellos ahora en el box profesional.

"Siempre busco prepararme para ofrecerles lo mejor de la técnica y convertir a los muchachos primero en buenos deportistas y después en hombres y mujeres de bien".

Uno de esos triunfadores en potencia era Alexis Urbina, hermano de su ahora esposa y también boxeadora, Sulem Urbina, quien fue asesinado en 2013. Soto trabajaba la habilidad de Alexis quien era considerado una promesa olímpica de Arizona.

"Mi cuñadito ya era parte del equipo estadounidense y tenía grandes posibilidades de una medalla en Rio de Janeiro 2016. Su muerte me hizo pensar en dejar todo lo que tuviera que ver con el box", aseguró Andy, como es conocido en el Knockout Boxing Club que maneja.

Andy superó su propio dolor y no sólo no "aventó la toalla", como se dice en el argot del boxeo, sino que siguió preparándose en cursos y capacitaciones de la International Boxing Association (IBA), organización que regula el boxeo amateur en el mundo.

"Apoyando a Sulem, vamos a tratar de que se continúe el sueño olímpico de la familia".

Un experto en cortadas

El año pasado Andy asistió a una clínica de IBA en La Habana, Cuba, y al saber de su trayectoria y conocimiento, le pidieron que participara en la instrucción sobre cortadas en los boxeadores.

"El boxeo amateur buscó desde 2013 hacer más atractivo la Categoría Elite, que agrupa a los muchachos de 19 años y mayores, quitándoles a los hombres la protección de la cabeza en las competencias, para hacerlo más parecido al profesional. Eso los pone en riesgo de una cortada".

Al realizarse hace unas semanas los Juegos Panamericanos Toronto 2015, Soto fue llamado a supervisar los enfrentamientos de box y trabajó siete cortadas entre los competidores de varios países. El fue el único experto convocado para ello.

"Esta experiencia me hizo tratar con presidentes de varias federaciones de box del mundo y por ello, ahora fui invitado para el Campeonato Continental Europeo de Box Amateur, que empieza el 8 de agosto en Bulgaria", dijo.

Aunque una muerte lo metió al box y otra casi lo saca, Andy está decidido a seguir entregando su corazón a los más de 20 integrantes de su club y todos los peleadores que pasan por sus manos.

"Yo les puedo aplicar lo necesario para que dejen sangrar y tratar de motivarlos, pero las ganas triunfar deben salir de ellos", concluyó.

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