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El 16 de julio de 1950 Uruguay enmudeció a Brasil y, contra todos los pronósticos, lo venció 2-1 para ganar su segunda Copa del Mundo. El 12 de marzo de 2014, a tres meses de que el Mundial regrese a territorio brasileño, la historia llega al cine en un documental que será estrenado ante unas 10.000 personas en el mítico Estadio Centenario de Montevideo.

"No recuerdo otro estreno en una sola sala con tanta gente, y mucho menos para un documental", dijo a AP desde Montevideo Andrés Varela, codirector de "Maracaná" junto con Sebastián Bednarik, ambos uruguayos. "Pusimos en venta 10.000 boletos y se han vendido a un ritmo bárbaro. Creo que se van a agotar".

Esta será la primera vez que se exhibe una película en el Centenario, que tendrá una pantalla especialmente traída desde Alemania y sonido con calidad de las salas convencionales.

"Elegimos hacer de esto un ritual, y el escenario natural era el Centenario como primer estadio mundialista", señaló Varela.

La película de 75 minutos, una coproducción entre Uruguay y Brasil, tuvo un presupuesto de 680.000 dólares e incluye imágenes que se creían perdidas.

"Fuimos los primeros asombrados al ver la cantidad de imágenes que existen (de la Copa Mundial de 1950)", relató Varela. "También encontramos colecciones de fotografías completas, inéditas y de la época que nunca nadie había ido a consultar".

"Maracaná" está basado en el libro "Maracaná: La Historia Secreta", del investigador uruguayo Atilio Garrido (quien fungió de asesor del documental), y cuenta con imágenes inéditas de la época filmadas en 35 y 16 milímetros, registros televisivos y las propias entrevistas llevadas a cabo por los directores tanto en Brasil como en Uruguay.

"Son ellos, los protagonistas, quienes nos cuentan la historia", señaló Varela. "Para nosotros fue el descubrimiento de un universo increíble que mezcla al fútbol con la sociedad y la política, donde todo converge y hay de todo: héroes, malvados, traición, poder, venganza. y también cosas positivas como la pasión, el amor y una infinidad de cosas que atraen a cualquier guionista".

Desde el punto de vista estrictamente deportivo, la historia de la final en Maracaná ya era digna de un documental: un equipo uruguayo formado a último momento y en mal estado físico luego de una huelga de ocho meses, frente a una arrolladora selección brasileña que construyó el estadio más grande del mundo —el Maracaná, entonces con capacidad para más de 200.000 personas— y sólo necesitaba un empate para coronarse campeona, ya que en esa ocasión la ronda final era de todos contra todos entre cuatro equipos.

Los jugadores brasileños llevaban, bajo la camiseta verdeamarela, otra que decía "Brasil Campeón" y todo estaba organizado para un gran carnaval ni bien al árbitro diera el pitazo final. Era tal el pesimismo entre los dirigentes uruguayos, que alguno dijo "con cuatro estamos cumplidos", insinuando que si Uruguay perdía por "solamente" cuatro goles eso sería un papel digno. Pero el capitán uruguayo, Obdulio Varela, lo veía de otra manera.

"Los de afuera son de palo", dijo, en una frase inmortal entre todos los uruguayos, momentos antes del inicio del juego. "Cumplidos sólo si somos campeones".

Cuando Friaça marcó un gol para Brasil apenas iniciado el segundo tiempo, el ruido en las tribunas fue aún más ensordecedor, pero cuando Uruguay descontó por medio de Juan Alberto Schiaffino a los 66 minutos y Alcides Ghiggia, único sobreviviente de aquel equipo uruguayo, anotó el segundo a los 79 minutos, el Maracaná se convirtió en una tumba.

"Creo que nunca hubo en la historia un silencio mayor al que escuché (en ese momento)", recordó años después Moacir Barbosa, el portero del equipo brasileño.

Pero "Maracaná", la película, va aún más allá de una simple hazaña deportiva y profundiza en la realidad sociopolítica de ambos países en esa época, atribuyendo el triunfalismo brasileño no al equipo —descrito como "grandes jugadores y mejores personas" por Obdulio Varela, el capitán uruguayo— sino a un gobierno en época de elecciones que quiso aprovecharse del deporte con fines políticos, de la misma manera que Benito Mussolini había politizado a la selección italiana que ganó los mundiales de 1934 y 1938.

"(En Brasil) hubo una manipulación política sobre la sociedad y los jugadores que estuvieron en ese campo de juego", señaló Andrés Varela, el codirector del documental. "El fracaso les hizo explotar todo en la cara, pero aprendieron de la derrota y, ocho años después (al ganar la Copa Mundial de 1958, la primera para Brasil), iniciaron un camino que los convirtió en el equipo más exitoso de la historia".

Luego de la final de 1950, el capitán uruguayo Obdulio Varela dijo que los brasileños "son la gente más buena del mundo" por la manera en que lo trataron al reconocerlo en un bar de Río de Janeiro después del partido. Hoy, Andrés Varela observó una reacción similar de los brasileños mientras filmaban la película.

"Cuando mencionamos Maracaná, (los brasileños) siempre reaccionan con humor y hacen chistes, nunca malhumor ni agresión", apuntó. "Son gente maravillosa, como decía Obdulio, nos ayudaron muchísimo en la investigación y están muy asombrados con las imágenes que recuperamos".

Luego de la exhibición en el Centenario, la película llegará a los cines uruguayos el 27 de marzo y se espera que el DVD salga en junio. Además, la película se exhibirá en Brasil durante el Mundial, como parte del festival CINEfoot, especializado en películas relacionadas con el fútbol, y se planean fechas en Perú, Ecuador, y una gira por las colonias uruguayas en Estados Unidos.

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