BOGOTA - Aún sin resultados finales, una cuestionada maquinaria vinculada al narcoparamilitarismo emergió el lunes como pieza clave en el Congreso tras las elecciones legislativas .
Unos 30 millones de colombianos estaban habilitados para votar el domingo y renovar su Congreso de 166 representantes a la Cámara y 102 miembros del Senado por un mandato de cuatro años.
El más reciente boletín de la Registraduría Nacional, la máxima autoridad electoral, indicó el lunes temprano que con 93,8% de las mesas escrutadas (76.943 en todo el país) dos partidos de la coalición en el gobierno de Uribe se erigían como los grandes vencedores: el Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U) y el Partido Conservador.
Con ese porcentaje de mesas contadas, La U consiguió 2,8 millones de votos (25,1% de las 11,3 millones de boletas válidas), mientras el conservatismo tenía 2,2 de millones de votos (20,6%), de acuerdo con el reporte de la Registraduría en su página de internet.
El Partido Liberal, el mayor de oposición, consiguió colocarse en la tercera casilla con 1,7 millones de votos (15,8%).
Pero la gran sorpresa de los comicios fue un nuevo movimiento llamado Partido de Integración Nacional (PIN) apenas surgido en noviembre pasado y que consiguió 907.469 votos (8,1%). Con ese porcentaje, según cálculos de la Registraduría, el PIN conseguiría al menos ocho curules en el Senado.
"El PIN yo creo que es el gran ganador porque a pesar de tener un desprestigio en los medios de comunicación, a pesar del desprestigio de todos (sus aspirantes)...consiguieron ocho (senadores)", dijo en entrevista telefónica Ariel Avila, analista del grupo no gubernamental Corporación Nuevo Arco Iris, dedicado al estudio del conflicto interno colombiano y lazos del mundo político con el paramilitarismo.
Con al menos un centenar de candidatos al Senado, la mayoría de ellos habían sido rechazados en otras organizaciones o partidos debido precisamente a que eran parientes o amigos o vistos como representantes de congresistas y ex legisladores ya condenados o que están investigados por sus presuntos nexos con bandas paramilitares, un escándalo estallado aquí en 2006 y que se conoce como la "parapolítica".
Entre los elegidos está Teresita García Romero, hermana del ex senador Alvaro García Romero, condenado por la Corte Suprema de Justicia en febrero pasado a 40 años de prisión por su probada autoría intelectual en una masacre en la que fueron asesinados 15 campesinos en octubre del 2000 en el remoto caserío de Macayepo, en el departamento de Bolívar, al norte colombiano.
También fue elegida por el PIN Doris Clemencia Vega, esposa del ex senador Luis Humberto Gil, preso desde fines del 2008 por presuntos lazos con el paramilitarismo.
"Toda la parapolítica salió reelegida en el PIN", dijo Avila, diciendo que quien pierde con tal tipo de elección es el país y que la única manera de cambiar tales tendencias es que "la sociedad se dé cuenta" de esas prácticas corruptas, básicamente comprando votos de electores con dineros espurios o del narcotráfico.
Pero para algunos congresistas que ahora buscan llegar a la presidencia, como el senador y aspirante por el izquierdista Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, el PIN es básicamente la expresión de un viejo vicio de la política tradicional, el de elites regionales luchando por mantener su poder y con esos su impunidad y corruptelas.
Es también la vieja practica de comprar votos a electores.
En Colombia "se sabe que existe, que son centenares de miles, millones de ciudadanos que venden su voto, pero no se hace nada al respecto y por esa vía de la compra de votos es que el dinero del narcotráfico se mueve como pez en el agua", dijo Petro en entrevista telefónica.
"¿Qué buscan ellos? (en el PIN) mantener el poder, mantener el poder regional en manos de estas mafias y tener una cuota de negociación nacional que pudiera permitirles, no solamente mantener su cuota de poder local....sino opciones de beneficios jurídicos y políticos para sus familiares presos".
"El puesto de comando del PIN es la cárcel, desde la cárcel se maneja un partido que tiene en sus manos hacer mayoría" en la cámara alta, aseguró Petro, quien desde su curul del Senado estuvo entre los más ardientes denunciantes de esos lazos del paramilitarismo y el mundo político.
El trasfondo "es el narcotráfico y por tanto un dinero en efectivo, no los fusiles, lo fusiles fueron usados en algún momento para coartar al elector, ahora tiene una menor dimensión y tiene una mayor dimensión el dinero en efectivo, pero la esencia política es la misma, mantener el poder regional en manos de mafias que depredan el territorio y que están fuertemente ligadas al narcotráfico", dijo.
Voceros del PIN y las propias autoridades recuerdan que según las leyes colombianas el único impedimento para postularse es que exista una sentencia condenatoria y ninguno de los aspirantes ni de los ganadores, según el portavoz del grupo, Alvaro Caicedo, tiene pendiente un proceso penal.