MEXICO - Cinco parejas se convirtieron el jueves en los primeros matrimonios homosexuales de la ciudad de México, en medio de críticas de la Iglesia Católica que advirtió que podrá ser legal, pero nunca moral.
Muchos de ellos ya compartían sus vidas juntos desde hacía años, pero el reconocimiento que les otorgó el gobierno capitalino como matrimonios civiles corona el esfuerzo de su lucha.
"Hoy en la ciudad de México es un día histórico pues se concreta con este acto la evolución de unas de las instituciones mas importantes del derecho familiar el matrimonio", dijo el director del Registro Civil de la ciudad de México, Hegel Cortés, en una ceremonia celebrada en el Ayuntamiento local.
"Con la firma de estas actas se deja atrás la concepción tradicional de familia y damos paso a que dos personas, sin distingo de orientación sexual e identidad de género puedan casarse por el simple hecho de ser, precisamente, personas", afirmó. Familiares y amigos estallaron en aplausos y gritos.
Son las primeras bodas permitidas por una ley en América Latina, y el gobierno federal las impugnó ante la Suprema Corte que admitió el recurso pero no suspendió su entrada en vigor.
El portavoz de la Arquidiócesis Primada de México, el padre Hugo Valdemar, criticó directamente al alcalde capitalino Marcelo Ebrard por avalar y promulgar "una ley perversa e inmoral que pretende equiparar el matrimonio entre un hombre y una mujer con la unión de parejas del mismo sexo".
"Podemos afirmar que podrá ser legal, pero nunca moral, y en ese sentido, no pueden estar bien con la Iglesia Católica quienes promueven, apoyan, ejecutan o se someten a estas leyes inmorales", añadió en una declaración escrita.
Judith Vázquez Arreola y Lol Kin Castañeda, una de las parejas que firmaron los papeles oficiales que las declara unidas en matrimonio, sienten haber estado casadas desde hace seis años y medio cuando decidieron unir sus vidas, pero la ceremonia es "la cereza en el pastel y la reivindicación de nuestra lucha", dijo Vázquez a la AP.
"Esta victoria es de todas y de todos... Para nosotras es un día de fiesta... que refuerza nuestra voluntad de continuar", agregó previo a la ceremonia.
Vázquez, una teóloga de 45 años, y Castañeda, psicóloga de 33, usaron vestidos similares y dijeron ante el juez del Registro Civil que acudían libremente, para luego sellar la unión con una firma, su huella dactilar y un beso, igual que las otras parejas.
Al mostrar su dedo con tinta, Vázquez dijo que era "la marca de la libertad".
Una vez culminado el proceso de casamiento en el Ayuntamiento, donde el invitado de honor fue el alcalde Marcelo Ebrard, Castañeda gritó a viva voz "¡tenemos que seguir avanzando!".
Fuera de las instalaciones una veintena de personas protestaba.
"Yo respeto que la gente viva con quien quiera, pero no se le debe llamar a eso un matrimonio", dijo Carlos Osorio, de 29 años que participaba en la protesta y en la que se alzaban pancartas con la leyenda "uno+unamatrimonio".
Teresa Vázquez, de 51 años, ama de casa con tres hijos dijo que este tipo de matrimonio "no es un buen ejemplo" para los niños.
La ciudad de México, gobernada por la izquierda desde 1997, hizo historia cuando en diciembre aprobaron modificaciones al código para permitir el matrimonio y la adopción entre personas del mismo sexo.
Argentina ha sido el escenario de dos matrimonios entre parejas del mismo sexo, aunque la ciudad de México es la primer localidad en permitirlo en sus leyes.
El portavoz de la Arquidiócesis dijo esperar que la Suprema Corte falle en contra de esas uniones. El máximo tribunal no tiene un plazo para resolver la impugnación del gobierno federal.