TEGUCIGALPA - El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, comenzó a gestionar el viernes de manera directa la restitución de Manuel Zelaya como presidente de Honduras pese a la firme negativa de permitirlo por parte del gobierno designado de Roberto Micheletti.
Insulza tuvo su primer encuentro con el presidente de la Corte Suprema, Jorge Rivera, quien le señaló que sobre Zelaya pesa una orden de captura.
"Insulza pidió que Honduras restituya en la presidencia a Zelaya, pero el presidente de la Corte le contestó contundentemente que hay una orden de capturarlo", dijo en rueda de prensa el vocero del tribunal, Danilo Izaguirre.
Añadió que el presidente de la Corte le presentó la documentación legal que sustentó la expulsión de Zelaya, quien prepararía su retorno al país para el domingo.
El mandatario derrocado ha sido advertido que de pisar suelo hondureño será detenido de inmediato para ser juzgado por delitos como traición a la patria, atentar contra la forma de gobierno democrático, abuso de autoridad, usurpación de funciones públicas y desobediencia a la Constitución.
Posteriormente se reunió con los candidatos presidenciales Elvin Santos, del oficialista Partido Liberal, y Porfirio Lobo Sosa, del opositor Nacional, los dos tradicionales del país. Y el presidente del Nacional, Ricardo Alvarez, quien declaró a periodistas, "hablamos con él de nuestra preocupación sobre un posible derramamiento de sangre y que el país está casi paralizado por este caso... y fue un diálogo orientado a impedir la polarización en que Zelaya ha metido a Honduras".
Santos añadió por su parte, "nuestra sociedad está polarizada.. no creo que la OEA nos imponga algo, creo en el diálogo".
Insulza se entrevistó también con líderes del izquierdista Bloque Popular, que agrupa a unas 30 organizaciones de obreros, maestros, campesinos, indígenas y estudiantes afines a Zelaya.
Además , conversó con el arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Oscar Andrés Rodríguez, y el obispo auxiliar de la capital, monseñor Juan José Pineda.
El secretario general de la OEA, que no ha hecho comentarios a la prensa, llegó al país poco después de que Tegucigalpa vivió nuevas protestas a favor de ambas partes.
El nuevo canciller Enrique Ortez dijo que están "satisfechos" con la visita de Insulza y que habían dado instrucciones para que se le abrieran las puertas, aunque no se tenía previsto ningún encuentro con Micheletti.
"Si lo estima oportuno, podrá negociar con nosotros, pero nuestra soberanía no se negociará jamás... Insulza puede negociar todo lo que quiera, menos la situación de Zelaya", dijo en rueda de prensa.
Zelaya fue depuesto el 28 de junio por las fuerzas armadas en medio de un rechazo de los otros poderes a una "consulta popular" que había convocado para ese día por considerar que la usaría para reelegirse pese a estar prohibido en la Constitución.
La embajada de Estados Unidos en Honduras manifestó el viernes su "profunda inquietud" por la suspensión de ciertas garantías individuales _como de asociación y circulación_ durante el toque de queda impuesto por el nuevo gobierno.
"La embajada desea expresar su profunda inquietud sobre las restricciones impuestas por las autoridades a ciertos derechos civiles fundamentales y sobre los reportes de intimidación y censura a ciertos individuos y centros mediáticos", señaló.
"No hay posibilidad de sacar al país adelante por el camino democrático si la gente tiene acceso restringido a la información y derecho de expresar sus opiniones sin miedo de represalias", expuso la sede diplomática.
En la sede diplomática estadounidense está asilada desde hace tres días Xiomara Castro, esposa de Zelaya, y su hijo menor Héctor, de 18 años. Se desconoce el paradero de su hija Hortensia, de 24 años, y del hijo mayor del depuesto mandatario, Manuel, de 26.
El presidente nicaragüense Daniel Ortega habló con Zelaya, quien le dijo que el domingo regresaría a Honduras, una vez que Insulza haya presentado en la asamblea de la OEA reunida Washington un informe sobre su visita a Tegucigalpa.
Miles de simpatizantes de Zelaya marcharon para pedir el retorno del mandatario depuesto, mientras alzaban pancartas con leyendas como "No al golpe, sí a la paz" y "queremos que regrese el legítimo presidente", al tiempo que gritaban consignas.
Otros miles de seguidores de Micheletti se congregaron fuera de la casa presidencial, desde donde el mandatario designado les pidió "decirle al mundo que aquí no hubo golpe de Estado".
Entre gritos de apoyo, le dio la bienvenida a Insulza y le envío un mensaje "somos pacíficos, venga a enterarse de lo que aquí pasa".
Insulza dijo la víspera que llegaría a Honduras a hacer todo lo posible, aunque advirtió que "será muy difícil cambiar las cosas en un par de días".
La víspera, Micheletti dijo no tener "ninguna objeción" en adelantar las elecciones generales de noviembre como una salida a la crisis que enfrenta Honduras por el derrocamiento de Zelaya.
La comunidad internacional ha respaldado a Zelaya, con medidas como la adoptada por Guatemala, Nicaragua y El Salvador de cerrar sus fronteras terrestres por 48 horas, que ya se cumplieron.
Un artefacto explotó el jueves por la noche en un restaurante de comida rápida frente al aeropuerto y quebró vidrios de ventanales, sin víctimas, según la policía.
Es el cuarto estallido que ocurre en esta ciudad en cinco días, dos contra la estación local Radio América y otro en las oficinas de Migración.