ST. CHARLES, Misurí, EE.UU. - En busca de apoyo de la ciudadanía a su reforma de salud, el presidente Barack Obama denunció el miércoles al sistema actual, administrado por el gobierno, calificándolo de ineficiente al incurrir en despilfarros y hasta fraudes descarados.
"Los pagos indebidos costaron solamente el año pasado a los contribuyentes 100.000 millones de dólares", expresó Obama en un discurso pronunciado en una escuela secundaria en St. Charles, un suburbio de San Luis.
El mandatario dijo que esa cifra sobrepasa la suma conjunta de los recursos canalizados al Departamento de Educación y a la Administración de Pequeñas Empresas.
Si existiera un "Departamento de Pagos Indebidos" sería "una de las dependencias más grandes del gobierno", apuntó.
"El Congreso debe al pueblo estadounidense una votación definitiva para aprobar o rechazar la reforma al sistema de salud. Llegó la hora de poner fin a las deliberaciones. Llegó la hora de votar", dijo Obama con un volumen más alto.
La Casa Blanca desea que la iniciativa sea sometida a votación el 18 de marzo en el Congreso, aunque algunos legisladores han afirmado que la fecha es difícil de cumplir.
Obama tiene previsto emprender en esa fecha una gira por Indonesia y Australia.
"Sólo estamos planteando una propuesta de sentido común para protegerlos (a ustedes) de los abusos de las compañías aseguradoras y ahorrarles dinero", afirmó Obama en una presentación que hizo recordar sus tiempos de campaña electoral.
Obama pronunció el miércoles su segundo discurso en una semana sobre el sistema de salud en una ciudad del interior del país y tiene previsto otro para el próximo lunes en Ohio.
El mandatario mencionó algunos abusos ocurridos en los sistemas de atención médica Medicare y Medicaid, administrados por el gobierno, así como en otros programas federales de salud.
Los abusos incluyen "pagos enviados a la persona equivocada, por la razón equivocada y por el monto equivocado", apuntó.
A veces "son errores inocentes" y otras veces constituyen un fraude deliberado "de parte de los artistas de la estafa y operadores que desaparecen de la noche a la mañana", agregó.
Grupos empresariales que se oponen a la reforma han dejado entrever que no se quedarán con los brazos cruzados.
La Cámara de Comercio estadounidense anunció una campaña para gastar hasta 10 millones de dólares en anuncios para desacreditar la iniciativa.
La campaña empezó el miércoles con pancartas que dicen: "Frenen este proyecto de ley de salud que no podemos permitirnos".