Una alta proporción de las medicinas contra la malaria que se venden en tres países africanos son de mala calidad _ incluyendo casi la mitad de las píldoras en Senegal _ lo que eleva el temor de que la población cree resistencia a los fármacos y elimine una herramienta poderosa para enfrentar una enfermedad que mata a un millón de personas cada año, según un reporte estadounidense difundido el lunes.