Desde hace un tiempo, especialmente de 2010 en adelante, el nombre de Arizona apareció insistentemente en todos los medios de comunicación del mundo entero. Lo triste es que no fue para hablar de las muchas cosas bellas y positivas que tiene el estado, sino para machacar una y otra vez sobre las muestras de intolerancia, extremismo y crueldad que demostraron nuestros politicos, y los enfermizos operativos que hacía el sheriff Joe Arpaio con el pretexto de detener a criminales y sólo detenía a indocumentados que habían cometido el peligrosísimo delito de atravesar sin papeles el desierto, arriesgándose a morir, para enviarle dinero a sus hijos para comer.
Bueno, el caso es que por todas partes corrió la versión de que en Arizona somos racistas, xenófobos, extremistas, crueles, insensibles, y mucho más por el estilo. ¿Es justa esa apreciación?
Lean esto y ustedes mismos respondan:
La tripulación del grupo que navega en el enorme barco del extremismo estatal no es -excepto uno- originario de Arizona. Todos vinieron de otras entidades e hicieron de esta tierra su campo de operaciones. Veamos:
La gobernadora Jan Brewer nació en California; el sheriff Arpaio en Massachusetts; el procurador estatal, Tom Horne, ¡en Canadá!; el procurador de MSB1070 y de la "Ley Alabama" (y actualmente en campaña al lado de Mitt Romney), ni siquiera vive en Arizona sino en Kansas donde es secrerario de Estado.
Lo curioso es que quien pudiera ser el personaje central de toda esta tragicomedia, el hoy derrotado ex presidente del Senado estatal e impulsor de lo que le escribió Kobach, don Russell Pearce, es el único que nació en el estado. Es nativo de Mesa.
Como ven, la mala fama se la debemos a foráneos, como foráneos son también los que han dado y siguen dando donativos para apoyar la 1070, el "muro fronterizo estatal" y la reelección de Arpaio. Con muy justa razón podríamos -y deberíamos- gritar: ¡Déjenos solos!
Luis Manuel Ortiz
Director Editorial
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