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¡Claro que sí!, ¡Cuenta conmigo!!!

Phoenix, Arizona

Durante muchos meses en el verano y otoño del 2010, estuve como voluntario de Mi Familia Vota registrando votantes, haciendo llamadas, ayudando con la base de datos, preparando correos y, al final como conductor de los organizadores.

Cuando le preguntaba a la gente en mi mejor español: "¿Regestarse para votar?", normalmente me contestaban, "No hablo inglés". Ahora saben por qué terminé como conductor.

Martin era el organizador carismático de la operación de caminatas, y fue genial. Trabajó muy duro, explicaba las cosas muy bien, motivaba a la gente y sabía lo que estaba haciendo. Me cayó bien, y creo que yo también a él. Un día cuando yo estaba trabajando en la oficina, vi que me estaba viendo fijamente, como si estuviera tratando de descifrar algo.

Después de un rato, me pregunto: "Bob, ¿por qué estás haciendo esto? ¿Trabajando tan duro por los latinos? Creí que era una muy buena pregunta. Y tenía la respuesta, pero era complicado expresarlo en unas cuantas palabras y tan de pronto. Tal vez pueda explicarlo mejor aquí--para Martin, y para todos los lectores.

Mis ancestros vinieron de Dinamarca a los Estados Unidos en 1906. Yo nací en 1940 y jamás escuché mi lengua nativa. En tan sólo 34 años, no sólo el idioma, pero toda la cultura de mis ancestros había desaparecido. Ya de adulto, pude apreciar lo triste de esta situación. Creo que esta pérdida me ha llevado a realmente apreciar las diferentes culturas, idiomas y personas.

A finales de los 50's y principios de los 60's sentí una gran empatía por la lucha de la comunidad afroamericana, y participé un poco en su lucha. Me sorprendí mucho, de que después de poco tiempo, la gente afroamericana con la que trabajaba me invitara a entrar en su mundo. Su lenguaje era básicamente el mismo, pero las personas y la cultura eran muy diferentes.

A veces la encontraba confusa, a veces me daba un poco de miedo, pero sobretodo era agradable y esclarecedora. Fue especialmente gratificante ver, que después de siglos de una opresión horrenda, me permitieran ser su amigo.

Continué con mi vida: trabajos que buscar, esposa, hijos, cuentas que pagar; pero tomé las oportunidades de tratar a diferentes personas: alemanes, italianos, coreanos y especialmente latinos. Batallé lo suficiente con el alemán y el español como para entender la bendición que es el ser bilingüe, aunque realmente nunca lo he podido lograr. Sé que "un idioma diferente es una visión distinta de la vida" y que "saber un segundo idioma es ganar una segunda alma".

Me las ingenié para que mis dos hijas hablaran un buen español (ellas no me dejan decir que es muy bueno).

Todos nos enriquecemos enormemente por la variedad que los diferentes pueblos traen para ver y actuar en el mundo. Esa variedad de gente, culturas e idiomas es algo que debe ser apreciado, y no despreciarlo como tristemente pasó con mis ancestros.

La cultura hispana en Arizona es uno de esos grandes tesoros con raíces profundas, con tanto que ofrecer, mucho que comparar y contrastar, mucho que enseñar.

En el 2010 vi a esta comunidad bajo ataque. Los motivos me parecen muy similares a lo que viví en los años 50's y 60's- miedo a lo desconocido: racismo y xenofobia. Miedo basado en la ignorancia, creando odio, con los políticos apelando a los peores instintos de las personas.

Así que, por supuesto, tenía que hacer lo que pudiera. Todas las experiencias de mi vida me impiden que cierre los ojos ante este cierre de mentes y corazones. Además, me siento honrado y privilegiado de poder decir: "ellos son mis amigos". Y los verdaderos amigos están juntos en las buenas y en las malas.

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