Los senadores Charles Schumer y Lyndsey Graham presentaron (ayer jueves) su propuesta de cuatro puntos para una reforma migratoria. Los dos senadores, demócrata y republicano, respectivamente, proponen reforzar la seguridad en la frontera; poner en marcha una vía "dura, pero justa" de legalización para los indocumentados; tarjetas de Seguridad Social biométricas que impidan que los trabajadores ilegales puedan obtener empleos, y el establecimiento de un proceso de admisión de trabajadores temporales. El plan se presenta en un artículo que firman los dos legisladores en la edición que publicará el diario "The Washington Post", y que ya se encuentra disponible en su página de Internet. "Nuestro sistema de inmigración está gravemente quebrado", afirman Schumer y Graham, que aseguran que "el bienestar económico y la seguridad de EU depende de la puesta en práctica de políticas de inmigración sensatas". Según el plan de los dos senadores, los ciudadanos y los inmigrantes legales que quieran trabajar en EU requerirán una tarjeta de la Seguridad Social a prueba de falsificación y de alta tecnología, que contendrá los datos biométricos de su portador. Los empleadores deberán comprobar esas tarjetas antes de contratar a nadie, según la propuesta. Para acallar los temores de aquellos preocupados por el impacto de esas tarjetas en la intimidad personal, los senadores matizan que esos documentos "no contendrán ninguna información privada, médica o artilugios localizadores". Los legisladores prometen también una "tolerancia cero" para los delincuentes que cometan delitos, y prevén más personal y más medios para la Patrulla Fronteriza. Pero "poner fin a la inmigración ilegal no puede ser el único objetivo de la reforma. El desarrollo de un sistema racional de inmigración legal es imprescindible", arguyen. Así, los extranjeros que completaran estudios avanzados científicos o tecnológicos en universidades estadounidenses podrían recibir la residencia. También crearía un sistema para admitir a trabajadores con menor capacitación y permitir su regreso a sus países al cabo de un tiempo. Los trabajadores que hayan tenido éxito en su trabajo, y que hayan contribuido a sus comunidades a lo largo de los años, podrán también acceder a un permiso de residencia, según este plan. Los once millones de indocumentados que se calcula residen en territorio estadounidense contarán también con una vía para la legalización. "Tendrían que admitir que violaron la ley y pagar su deuda a la sociedad mediante el cumplimiento de servicios comunitario y el pago de una multa e impuestos atrasados", explican los senadores. Además, tendrían que someterse a una investigación sobre sus antecedentes y dominar el inglés antes de poderse poner a la cola de los inmigrantes que esperan su turno para conseguir la residencia permanente. Según Schumer y Graham, "el pueblo estadounidense merece más que una retórica vacía y llamamientos poco prácticos a una deportación masiva". "Instamos al público y a nuestros colegas a unirse a nuestros esfuerzos bipartidistas para poner en marcha estas reformas", concluyen. La propuesta marco de los dos senadores ha sido acogida con satisfacción por la Casa Blanca. En un comunicado, el presidente Barack Obama, que se reunió la semana pasada con los dos legisladores para examinar sus propuestas, consideró la iniciativa "prometedora" y aseguró que debe representar "la base para avanzar". Su Gobierno continuará sus consultas con los dos senadores sobre los detalles de la iniciativa, pero un paso "crítico", a su juicio, será "traducir este proyecto marco en una propuesta legislativa, y que el Congreso actúe lo antes posible". "Prometo hacer todo cuanto esté en mi mano para conseguir un consenso bipartidista este año en este importante asunto, de modo que podamos avanzar para una reforma migratoria exhaustiva", declaró Obama. El presidente estadounidense se había comprometido durante su campaña a sacar adelante una reforma migratoria durante su mandato, lo que le valió que dos tercios de los votantes hispanos le entregaran su voto en los comicios de 2008.