Ya lo anunció Russell Pearce: En el 2010 le va a dar rienda suelta sus obsesiones antiinmigrantes; también Joe Arpaio volvió a declarar que las leyes federales lo impactan tanto como el golpe de una pluma, le quitaron las facultades para actuar como agente de inmigración pero actúa como si se las hubieran aumentado.
Las elecciones de esta semana favorecieron a los republicanos y eso no anuncia cosas muy buenas para los inmigrantes dado que no somos muy de las simpatías de ellos.
La propuesta de un plan general de salud del presidente Obama –algo que a los hispanos nos vendría bastante bien- no marcha como se quisiera y, por el contrario, amenaza con atorarse más. El anhelo de una reforma de inmigración se sigue quedando en eso y tal parece que ni en 2010 se va a lograr, a menos de que algo inesperado suceda.
Todo eso son preludio de un próximo año bastante más difícil de lo que han sido los anteriores, a menos de que alguien –pero no sabemos quién- ponga orden y lógica a las cosas.
Orden y lógica quiere decir que no es posible continuar combatiendo a la inmigración indocumentada con ideas extremas y un garrote en la mano. Orden y lógica quiere decir que no puede seguirse confundiendo la ley federal con las estatales, ni darles poder a hombres irracionales que acomodan las leyes y los reglamentos a su muy particular forma de pensar y de sentir. Orden y lógica es entender, simplemente, que el desorden y lo ilógico en vez de arreglar los problemas los empeoran.
Si nadie se decide a poner orden –y ese alguien debe estar por encima en jerarquía y poder- en estos irracionales, las cosas van a ir por peores caminos. Este fin se semana, por ejemplo, está anunciada una marcha en Phoenix en contra de la inmigración indocumentada por parte de un grupo neonazi y eso empeora las cosas. Lo menos que se necesita es agudizar el extremismo. Lo que necesitamos son mentes que con frialdad y asentamiento en sus ideas encuentren soluciones… y no más y peores problemas.
Luis Manuel Ortiz
Director Editorial